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martes, 7 de octubre de 2014

El despiporre de Caja de Madrid

La semana pasada hemos conocido el escándalo de las ‘Black Card’ de Caja de Madrid y Bankia. No ha sido nada nuevo. Bien es verdad que nos hemos vuelto a sonrojar una vez más, pero, en el fondo ha sido otro episodio para alimentar el rubor colectivo, el asco por la degeneración que ya se hace perpetua, sin que se produzca más novedad que algunas inmediatas dimisiones y el desprecio general ante lo injustificable.

Aunque eso sí, todavía algunos de los usufructuarios de las referidas se atreven a sentirse desconocedores del sentido depredador de lo ajeno intrínseco al uso de la maquinita para derrochar en su particular hoguera de las vanidades. Molestos y dolidos,  se muestran dispuestos a devolver el dinero, pero no nos dicen por qué no fueron tan diligentes para oponerse a los atropellos que autorizaban con su voto en los consejos a que asistían y que llevaron a la ruina a Caja de Madrid y a miles de humildes preferentistas.

Lo paradigmático de este lance es que en él está representada toda la casta, casposa ella mas que les duela: grandes ejecutivos de lo público con sueldos escandalosos, altos representantes de partidos, sindicatos, patronal y hasta vinculados a la casa real, amigotes, ex políticos de alcurnia, socias de las cónyuges, cuñados y cuñadas, reos, predicadores del austericidio en los púlpitos de la TDT, medradores y cazadores de mamandurrias de todo género. Todo un séquito insaciable de palmeros y certificadores callados de la depredación que los jerarcas ejercían.   


viernes, 8 de agosto de 2014

Intocables

Pagar dos millones cien mil euros a tocateja por un lujoso chalet en lo más exclusivo de Barcelona y más de 700.000, también al contado, para ponerlo de punta en blanco, sin que se conozca de forma fehaciente, según informes de la UDEF, la procedencia de tanto parné, nos deja el diccionario insuficiente para mostrar nuestro desasosiego e impotencia. Si, además, la súbita fortuna de la que se nutren esos excesos es, como dicen, superior a los 2.000 millones de euros y de origen ilícito, produce una estupefacción infinita entre la parroquia observadora de este vituperio.

Estos troles del sistema se superan los unos a los otros. Ahora son los Pujol, antes los Urdangarín, los de la Gürtel, los de Bankia y de las cajas de ahorros, los de los ERES, los del Palau, los de la especulación urbanística, los Fabra, los del Palma Arena, los de Marbella, los de los cursos de formación… después vendrán otros a seguir engordando la lista interminable de saqueadores de la patria.  Ellos han contribuido a situar a España en la primera división de la corrupción internacional, por encima de Qatar, Botswana, Bután o Chipre, según datos del Índice de Percepción de la Corrupción 2013 de Transparency International.