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viernes, 28 de noviembre de 2014

Juego sucio

“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, pues sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen bonitos, pero por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia!”

Mateo 23:27

¿Cree que están limpios los miembros de Podemos? Esta pasmosa pregunta pendía la otra noche del faldón de la pantalla de TV desde la que 13TV induce cada noche a sus televidentes a ejercer un curioso y teledirigido televoto al módico precio de 1,45 o 2 euros, según el artefacto telefónico usado por el ingenuo espectador, coste, por cierto, cuya información se resiste al ojo más aguzado dado el ínfimo tamaño de su grafía. Curiosa, eso sí legal, forma de financiación estilada por la pulcra cadena de la Conferencia Episcopal.

Volviendo al asunto de la limpieza indagado por los sepulcros blanqueados, pensé, al principio, que podría tratarse de que hubieran descubierto falta de higiene en alguno de los líderes de Podemos o les pareciera inconveniente el look de Pablo Iglesias. O tal vez fuera por la heterodoxa manera de vestir de los, según Pedro Arriola, cerca de 8 millones de frikis, perro flautas y antisistema, que hoy otorgarían su voto a Podemos a la luz de los últimos sondeos.    

La Marimorena (21/11/2014). 13TV

martes, 7 de octubre de 2014

El despiporre de Caja de Madrid

La semana pasada hemos conocido el escándalo de las Black Card’ de Caja de Madrid y Bankia. No ha sido nada nuevo. Bien es verdad que nos hemos vuelto a sonrojar una vez más, pero, en el fondo ha sido otro episodio para alimentar el rubor colectivo, el asco por la degeneración que ya se hace perpetua, sin que se produzca más novedad que algunas inmediatas dimisiones y el desprecio general ante lo injustificable.

Aunque eso sí, todavía algunos de los usufructuarios de las referidas se atreven a sentirse desconocedores del sentido depredador de lo ajeno intrínseco al uso de la maquinita para derrochar en su particular hoguera de las vanidades. Molestos y dolidos,  se muestran dispuestos a devolver el dinero, pero no nos dicen por qué no fueron tan diligentes para oponerse a los atropellos que autorizaban con su voto en los consejos a que asistían y que llevaron a la ruina a Caja de Madrid y a miles de humildes preferentistas.

Lo paradigmático de este lance es que en él está representada toda la casta, casposa ella mas que les duela: grandes ejecutivos de lo público con sueldos escandalosos, altos representantes de partidos, sindicatos, patronal y hasta vinculados a la casa real, amigotes, ex políticos de alcurnia, socias de las cónyuges, cuñados y cuñadas, reos, predicadores del austericidio en los púlpitos de la TDT, medradores y cazadores de mamandurrias de todo género. Todo un séquito insaciable de palmeros y certificadores callados de la depredación que los jerarcas ejercían.   


domingo, 29 de junio de 2014

La casta se alborota

El político se convierte en estadista cuando comienza a pensar en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

Winston Churchill 

Que buen tino ha tenido Pablo Iglesias, no el padre del socialismo español, sino ése otro, el emergido líder de PODEMOS, el fustigador de tertulianos y políticos amanerados, al recurrir para describirlos a ese término que tanto pica a unos y a otros: la CASTA.

No es que se sea tan novedoso el empleo reciente de la locución con el que los historiadores definen y explican antiguos sistemas de organización social cerrados y basados en los privilegios de cuna y, a la vez, profundamente endogámicos (sistema de castas de la India desde el segundo milenio a.C. o las castas coloniales del Imperio Español en el siglo XVIII). En la reciente bibliografía del llamado periodismo de investigación en España, encontramos trabajos que implícita (Elcortijo andaluz Agustín Rivera, 2012,  IndecentesErnesto Ekaizer−, 2013, o Piratas de lo públicoAntón Losada−, 2013)  o explícitamente (La casta: El increíble chollo de ser político en España  −Daniel Montero−, 2009) han recurrido al concepto sin que el gallinero se haya visto tan alborotado como en las últimas semanas.