Si al empezar esta reflexión no me posiciono abiertamente reviento: al Sr. Wert no lo puedo ni ver. Es ese el sentimiento que me provoca, me altera el ánimo, me produce ira y desagrado. Este señor es, como menos eso, un frívolo. Por su apariencia y por su actitud desafiante, en cualquier escenario en el que se presenta, es un
“payazo”,
variante del término payaso que el
vulgo sabiamente utiliza en su acepción más peyorativa, aquella que sirve para definir a un individuo como ridículo y de poca seriedad. Bien podría, por cierto, tenerlo en cuenta la RAE y así limpiar el significado de payaso de sus connotaciones menos nobles y más barriobajeras: ganso, farandulero, caricato, albardán, marrullero o truhán, entre otras.