martes, 3 de abril de 2012

Inside Job

INSIDE JOB (2010)
Director: Charles Ferguson 
Óscar al mejor documental en 2010

Inside Job, título traducido al castellano como Trabajo confidencial y como Dinero sucio, es un documental del estadounidense Charles Ferguson, premiado en 2010 con el Óscar al mejor largometraje documental. Trata no sólo sobre las causas, sino también sobre los responsables de la crisis económica mundial de 2008, que significó la ruina de millones de personas que perdieron sus hogares y empleos, y que, además, puso en peligro la estabilidad económica de los países desarrollados. A través de una extensa investigación y de entrevistas a financieros, políticos y periodistas, se muestra el auge de empresarios sin escrúpulos y la degradación de la política y la educación.

Narrada por el actor Matt Damon, se rodó en exteriores de los Estados Unidos, Islandia, Inglaterra, Francia, Singapur y China. El documental arranca con la crisis financiera en Islandia durante 2008 y 2009, para después exponer las causas de crisis mundial y terminar con un diagnóstico de la situación actual.



Islandia es un pequeño país del Atlántico norte considerado moderno: con una democracia estable, alto nivel de vida, bajo desempleo, buen sistema de salud y de educación... A partir del año 2000 comenzaron a imponerse políticas neoliberales, entre ellas la privatización bancaria y una desregulación financiera cuyas consecuencias llevaron a una quiebra financiera sin precedentes.

Apenas supimos de aquella burbuja y de los excesos financieros en Islandia, pero, haciendo un análisis a posteriori, intuimos que pudo ser el anuncio del tsunami que azota de forma indiscriminada a todo el mundo desarrollado, especialmente al resto Europa.

Al otro lado del Atlántico, el 15 de septiembre de 2008 tuvo lugar la quiebra del banco estadounidense de inversión Lehman Brothers, lo que produjo un estrepitoso derrumbe de los mercados mundiales y una recesión internacional de gravísimas consecuencias: 30 millones de parados,  la deuda de los EE.UU. se duplicó y 50 millones de personas quedaron bajo el umbral de la pobreza en el mundo.




Charles Ferguson en Inside Job disecciona, en cinco capítulos perfectamente estructurados, las claves que ayudan a entender como la voracidad de unos pocos pudo causar tanto sufrimiento en el mundo.

La parte I de Inside Job comienza con la hecatombe económica que supuso para EE.UU. la Gran Depresión de 1929. En 1933, la Administración de Franklin D. Roosevelt, promulgó la ley conocida como  Glass–Steagall Act, que introdujo reformas bancarias, para controlar la especulación. En los 40 años siguientes, la industria financiera norteamericana estuvo sometida a una regulación financiera que prohibía la especulación a los bancos de depósito tradicionales.

Pero con la llegada a la presidencia de los EE.UU. de Ronald Reagan (1981), comenzaría una era desregulación financiera que paulatinamente permitió a los bancos de ahorro y crédito la especulación con los depósitos de sus clientes. El mismo año de su llegada a la Casa Blanca, Reagan nombró a Donald Regan, antiguo director de Merry Linch, como Secretario del Tesoro. Alan Greenspan fue presidente de la Reserva Federal desde 1987 a 2006. Greenspan había sido asesor de Charles Keating, protagonista de escándalos financieros a finales de la década de 1980. Durante el largo mandato de Greenspan continuó la desregulación de modo que el crecimiento de empresas financieras alcanzó proporciones mastodónticas: Goldman Sachs, Morgan Stanley, Lehman Brothers, Merrill Lynch, Bear Stearns... 

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal (1987 a 2006)

Éstos y otros influyentes políticos y economistas, sospechosamente conectados con el empresariado financiero,  trabajaron pertinazmente en favor de la desregulación de los mercados. Así en 1999, curiosamente bajo el mandato del presidente demócrata Bill Clinton, la Ley Gramm-Leach Bliley Act derogaría la mencionada Glass–Steagall Act, permitiendo la eliminación de barreras en el mercado entre los bancos, las empresas de valores y las compañías de seguros. Se había oficializado la apertura de veda, de tal manera que el crecimiento desmedido y fuera de control del sector financiero de los EE.UU. desde los años 90 produjo sucesivas crisis cada vez más severas.

En la parte II se analiza como entre 2001 y 2007 se gestó la gran burbuja financiera e inmobiliaria que a la postre se convirtió en el gran festín en el que unos pocos esquilmaron a muchos con la comercialización descontrolada de hipotecas subprime y fondos de inversión de alto riesgo. Pero antes, los directivos y gestores de grandes empresas financieras y de seguros se volvieran enormemente ricos al llevarse cantidades de cientos de millones de dólares. Richard S. Fuld, presidente de Lehman Brothers se embolsó 485 millones de dólares hasta poco antes de la quiebra de la empresa. Joseph Cassano, Director de la empresa de seguros AIG, ganó 315 millones de dólares, antes de que la empresa tuviera que ser rescatada de la quiebra por la Reserva Federal. Y las grandes empresas de calificación (Moody'sStandard & Poor'sFitch) ganaron miles de millones otorgando altas calificaciones a bancos y empresas que quebraron a los pocos meses.

Richard S. Fuld, presidente de Lehman Brothers

Parte III. La crisisBen Bernanke fue nombrado presidente de la Reserva Federal en febrero de 2006, año en el que se concedieron más préstamos subprimes. Goldman Sachs vendió 31.000 millones de dólares de hipotecas de alto riesgo (subprime) en ese año. Mientras,  su director Henry M. Paulson, era nominado por George Bush para Secretario del Tesoro. Ambos negaron la gravedad de la situación hasta el último momento.


Henry M. Paulson, Secretario del Tesoro con George Bush (2006-2009)

Sin embargo, ya en 2004, el FBI había advertido de fraudes hipotecarios, tasaciones desmedidas, documentación de préstamos falsificada y otras actividades fraudulentas. A pesar de las advertencias de algunos, incluido en FMI, nadie hizo nada. En 2008 y 2009 decenas de prestamistas quebraron, los mercados se derrumbaron y los bancos se quedaron con cientos de miles de millones en préstamos e inmuebles que no podían vender. El gobierno de Bush y la Reserva Federal reaccionaron a destiempo. 

En noviembre de 2008, Fannie Mae y Freddie Mac, dos gigantescas empresas hipotecarias al borde del colapso, fueron intervenidas. Dos días después las acciones de Lemann Brothers se desmoronaron al anunciar pérdidas de 3.200 millones de dólares. Merry Linch también estaba en quiebra y tuvo que ser adquirida por el Banco de América en septiembre de 2008 para salvarla de la crisis de las hipotecas subprime. Todas ellas contaban con altas calificaciones de las agencias de rating (AA o AAA). Sin embargo, fueron necesarios 700.000 millones de dólares para rescatar a los bancos.

En la parte IV Inside Job señala a los responsables, esos hombres que destruyeron sus propias compañías y las abandonaron con sus fortunas intactas y cobrando grandes indemnizaciones. En los EE.UU. los bancos son ahora más grandes y más poderosos. A través de sus lobbies emplean toda su influencia para frenar las reformas y emplean más dinero que antes en influir en la política a través de la financiación de campañas políticas  La desregulación fue apoyada intelectualmente por profesores y economistas que recibieron grandes sueldos por asesorar a empresas que fueron arrastradas a la ruina. 

A través de este documental asistimos perplejos hasta que punto hemos estado y estamos desprotegidos y a merced de no se sabe bien que nuevos señores feudales que han arremetido y desencajado todo un sistema de bienestar que la mayoría considerábamos consolidado. La última parte (V), cuando el documental realiza una prospección sobre el nuevo rumbo de la economía mundial, resulta inquietante. Y ello porque no se vislumbra arrepentimiento entre los responsables, sino que, por contra, son los mismos los que continúan tramando nuevas acometidas en la misma dirección que entonces siguieron. 

Trabajos como el de Charles Ferguson debieran ser de obligado visionado de forma multidisciplinar en los institutos y colegios del mundo. Sería útil desde el análisis histórico, para descubrir los siniestros hilos que a veces mueven la política y que vulneran los más elementales principios democráticos. Reflexionar sobre los principios morales de los protagonistas del film indicará que debemos caminar hacia otra ética. Desde una perspectiva ciudadana, nos alertará de la necesaria implicación de todos para mejorar y preservar las instituciones y la vida democrática frente a las hordas que las amenazan.

Música de los créditos finales de Inside Job


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